Sesga nos ofrece vestigios singulares de la forma de vivir del pasado. Esas actividades fundamentales para la supervivencia se desarrollaron en armonía con el entorno.
El edificio polifuncional de Sesga es parada obligatoria para aquellos que visiten la aldea. La escuela, situada en la planta superior, ha permaneciendo intacta desde que cerró sus puertas en 1964. Junto a ésta encontramos la barbería del cirujano-barbero, que hacía a su vez de Ayuntamiento y calabozo. En la planta baja encontramos el horno comunal, utilizado por última vez en agosto de 2003. Otro punto de gran interés de la aldea es el conjunto hidráulico, compuesto por una fuente, abrevadero, lavadero y batán.
El conjunto de edificios preindustriales de Sesga, junto al Cubo de Jase Maroto de Ademuz, fueron galardonados en 2011 con el primer premio Europa Nostra, en reconocimiento a protección del patrimonio cultural.

De camino a la aldea, también visitamos la arquitectura vernácula de Val de la Sabina.